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Los vehículos más contaminantes, fuera de las carreteras

Después de ver horrorizados como en grandes ciudades asiáticas llevar un pañuelo cubriéndose el rostro para evitar la altísima contaminación empieza a ser popular incluso moda, cuando miras al cielo y nunca ves el sol, solo niebla gris, tenemos que darnos cuenta que tenemos un grave problema. Todos conocemos la sucia “boina” que aparece ciertos días cubriendo Madrid, que nadie dude que así se empieza.

Atasco

Muchas son las medidas que se han ido tomando, y parece que, por fin, los gobiernos empiezan a tomar cartas en el asunto sobre la extrema contaminación a la que se está llegando en las ciudades, y acaban resolviendo que hay determinados vehículos que no pueden seguir circulando por la carretera.

En otros tiempos, los coches diésel eran considerados lo más porque suponían un gran ahorro en combustible, pero ahora sabemos que contaminan demasiado para que esté justificado su uso. El caso de los motores trucados para evitar mostrar cuánto contaminaban realmente ha sido la gota que ha colmado un vaso ya muy lleno.

Tras algo tan llamativo no ha quedado otra que escuchar a los diversos colectivos que llevan años denunciando el deterioro de la calidad del aire que se respira en las ciudades, debido principalmente a la contaminación por el tráfico de vehículos, un tráfico que en muchos casos se podría evitar recurriendo al transporte público y a medios alternativos para desplazarse.

No hay más que ver un atasco en cualquier ciudad un día a la hora punta para entrar al trabajo. Cientos de coches en los que una gran mayoría de ellos solo tienen un ocupante y que, en muchos casos, se usan para recorrer distancias relativamente cortas.

Los ciclos eléctricos podrían ser una alternativa ecológica y saludable para muchas personas que podrían acudir a trabajar cada mañana sin tener que esforzarse demasiado en pedalear, pero a la vez haciendo un poco de ejercicio. ¿De verdad tiene sentido pagar para usar una bicicleta estática en un gimnasio cuando podrías usar una para desplazarte por la mañana a tu oficina?

Bicicleta eléctrica

El ahorro sería considerable, no solo el gimnasio, también la gasolina que consume el coche. A esto hay que sumarle el tiempo que se ahorra al no sufrir los atascos y al no tener que buscar aparcamiento. Por cierto, el valor de la bici eléctrica, con todos estos ahorros, se amortiza tan rápido que incluso si no te animas a usarla cada día vale la pena hacerse con una.

En cualquier caso, aquellos que la tienen y la usan a diario dicen que es adictiva, así que seguramente acabes utilizándola mucho más de lo que crees a priori.

 

Recapitulemos, las bicicletas eléctricas son la alternativa definitiva: ejercicio gratis, ahorro en gasolina, menos estrés al no sufrir atascos, no tener que buscar aparcamiento y, encima, poder quedarse un ratito más en cama por las mañanas gracias al ahorro de tiempo. ¿Qué otro argumento puedes necesitar para plantearte ir en bici eléctrica a tu trabajo y colaborar en que desaparezcan los vehículos contaminantes de la carretera?